Un mono en el andén
(Monologo teatral)
José Fernando
Sánchez Ruiz
Escena.- (ambiente
de taberna) Una mesa y dos sillas, sobre una, un mandil blanco de
camarero. Una botella con vino tinto y
un vaso de cristal.
Personaje.- Hombre
cercano a los 70 años. Pantalón de pana, en el bolsillo una boina, camisa azul
de trabajo con botones blancos. Chaleco negro desabotonado, con pañuelo en un
bolsillo.
Medios técnicos.-
Lanzamiento de sonidos. Maquina de humo….
ACTO UNICO.
(Suena en fondo. “A
donde vas morena”.)
(Un hombre se acerca a la mesa, se sienta, se sirve, bebe lentamente y chasquea).
(Nostálgico) Desde la altura del Cuarto Piloto me encontraba en aquella hora de
la siesta ensimismado en el chimeneón de la alcoholera de los franceses mirando
la línea de horizonte, mirando el camino de El Toboso. (Deja de sonar.“A donde vas morena”.)
(Sonido de repiqueteo de calderos metálicos)
(Echando la cara a un lado del escenario). El repiquetear de los caldereros de Macosa me
adormecía un poco y abrí la ventana del cuarto para poder despabilar la
modorra. (Elevando
la vista) Recordaba en la boca del chimeneón, el nido de cigüeñas y
el nido de ametralladoras, que hubo allí durante la Guerra.
humo….
(De cara al público) Escenas
terribles me venían a la memoria, hasta
podía oler el humo denso y dulce de la pólvora de aquellos días. (Olisquea)
¡Pero cojones! si casi podía mascar el humo. (Indignado)
Salí fuera del ensimismamiento
y volviendo la cabeza hacia levante comprendí que el Piloto, se estaba llenando
de humo.
El humo venia de la maquina que estaba
estacionada en la vía 3 y que después de haber repostado de agua no se movía
del carril.
Algo
pasa,-pensé inmediatamente-, prestando toda mi atención como si de una
emergencia ferroviaria se tratara.
*
(Bebe lentamente un
trago y chasquea)
(Narrando) A lo lejos una masa de
hombres, chiquillería y algunas mujeres se arremolinaba dando gritos y
pululando por el edificio de los andenes de una punta a otra, a veces se
asomaban a la marquesina y otras miraban al suelo haciendo un corro. (Ruido de gente. algarada)
Juanelo el Chatarrista subía la
escalera de la caseta con su saquillo de cuadros azules para la cena. Era mi
relevo en el puesto y desde el descansillo ya me venia gritando.
-
Manolo, Manolo, vete a tu casa, que hasta que llegues te queda un rato. (se oye la voz en
off, con mucha ironía.)
Juanelo me decía todos los días lo mismo con
muy “mala leche”, al oír su voz me encasquete la boina y cogí el saco al
revuelo para bajar las escaleras nada mas llegar el arriba. (Lo hace viviendo
de nuevo la escena del recuerdo. Se levanta de la mesa y se pone de cara al
público)
(Dirigiéndose a su
compañero en el publico) – Juanelo. Te he dejado la hoja de trabajo
donde siempre y me voy a ver si llego, (con sorna).
--Pero
Manolo no quieres que nos fumemos un cigarro. (off)
--Adiós Juanelo, que tengo mucha
prisa y mi casa esta muy lejos. (Dirigiéndose a su compañero en el publico)
Por entre las vías eche a correr
al revuelo del anden central. (Lo hace)
*
El mico
el mico, (off
voces mezcladas de multitud y personas concretas)
(Vuelve a sentarse, caerse, a la mesa de la
taberna)
(Narrando) De entre la gente
destacaba un militar uniformado como las tropas de la provincia del Sahara, el
brigada de infantería, tenia un enorme mostacho que rizaba, (hace ademán)
o debía de encerar con las puntar rechibadas
hacia los ojos.
La locomotora pitaba y echaba
grandes bocanadas de humo pero no podía ponerse en marcha sin su brigada, que
volvía a destino comandando la patrulla guardiana de un furgón de aquella
composición.
(Se viene hundiendo) Los viajeros
increpaban desde las ventanillas, con mucha educación, al jefe de estación, que
los miraba atento con el silbato en la boca y el pulgar de la mano izquierda
dentro del cinturón donde refulgía como el sol su hebilla de yugo y flechas. Yo
cada vez que lo veía con su nuevo aire de D. notaba un retortijón y el dolor
lacerante de un culatazo en el costado.
(Cabreado). El brigada era el
propietario del macaco que tenia alborotada la estación.
(Narrando con énfasis). Hacia cinco
años que vivía con el viajando sobre su hombro, comiendo de su plato y de su
mano, entendiendo todos los deseos del amo y obedeciendo el animal a veces a un
simple gesto o a voces militares del brigada, que se retorcía el bigote de
regocijo por el comportamiento de su mono gibraltareño. (Imita al brigada con mofa)
(Con desprecio) Había bajado del
tren, como otras ocasiones, en la estación de Alcázar de San Juan para beberse
en su fonda, un agua de limón con tortas de Alcázar. (Vuelve a beber y chasquea)
El simio salió del tren subido
a su hombro como hacia habitualmente, y paso a la fonda con su amo, ALLÍ SE
COMIÓ UNA TORTA DE BIZCOCHO y a la salida, basculando su cuerpo sobre la cola
se subió por una de las columnas de hierro a la marquesina de los andenes.
Salto al techo de los vagones y
los recorrió en ambos sentidos a gran velocidad saltando de vagón en vagón como
si estuviera aun en libertad.(hace el salto del simio y recorre el escenario al trote)
(Con desprecio) Le tuvo que sentar
a gusto la TORTA DE
BIZCOCHO.
Volvió a saltar a la marquesina
que cruzaba de un lado a otro haciendo que el gentío se desplazara por debajo
de ella de un lado también al otro, siguiendo sus piruetas y gracias, observando
como el brigada resolvería aquella pequeña insurrección en territorio nacional. .(Hace el salto
del simio y recorre el escenario al trote)
*
( Con algo de ira) El macaco había
bajado varias veces de la marquesina, para volver, creo yo, al hombro de su
dueño: Pero cuando se encontraba en el suelo los mozos carbonilleros le
atizaban una buena lluvia de piedras de la vía, hasta que el animal cada vez
más asustado retornaba a subir a su refugio en la marquesina.
(Vuelve a sentarse, caerse, a la mesa de la taberna)
(Narrando). El Brigada, Pelayo
Orrazamendi había intentado poner orden en el corro elevando la voz, haciendo
gestos, soltando algún cachete a los mozos y haciendo todo tipo de llamadas y
filigranas para recuperar a su mono. Ya desesperado de la algarabía que su
animal estaba organizando con la confabulación de los mocetes de la estación,
llamo a tres de los soldados que escoltaban aquel vagón y les dio instrucciones
precisas para operar en aquel terrible campo de batalla.
(Bebe lentamente un trago y chasquea Imitando burlonamente
al brigada.
--Señores, les dijo:
primeramente vamos a intentar cazar al simio con un viejo truco que he visto
utilizar con animales rebeldes y si no es posible conseguirlo, procederemos a
mi tercer toque de silbato a desalojar la zona de paisanos para que se
tranquilicé el animal y pueda volver como mi general a su unidad.
(Narrando ) Los soldados con su
brigada cogieron una manta de caballeriza y desplegándola a todo lo largo y
ancha que esta dio, la dejaron en el suelo. A continuación con sus gorros
hicieron un paquete dentro de una camisa, tomando aquel injerto forma de muñeco
que mantearon al son de una canción militar. (Suena
“tema militar vocal” pita pita maquinita) El mono como llamado a fajina
se asomo por el pico de la marquesina más cercano a aquella estampa, la
observaba con gran interés y alargaba el brazo para enganchar el muñeco, pero
los soldados retiraban el manteo cada vez unos centímetros más. Con este
ingenio pretendían, que el mono; o bien perdiera el equilibrio o bien, se
lanzara a la manta para participar en tan divertido juego y cazarlo echándole
encima los cuatro picos de la manta cruzados.
Se pone en pie cara al público
(Narrando) El mico Francisco
embobado en el juego estaba a punto de dar su salto al aire, cuando recibió un
cantazo en el centro de la frente (fin de la música militar) que le hizo caer de
espaldas y braziabierto sobre el suelo de la marquesina. Al mismo tiempo desde
el grupo de mozalbetes se oyó una voz que decía ¡toma, hoy cenamos carne!.
humo….
Al público con moralidad. El
silencio sobrecogió todo el anden, incluso dejo de oírse el resoplido de la
maquina que echaba humo en el anden. El brigada comenzó a tocar su silbato una
vez, dos veces, cuando se lo puso en la boca y al ir a soplar por tercera vez,
el mico Francisco rodó del suelo de la marquesina a su cabeza, golpeando a su
amo con la fuerza de un saco de patatas, lo propio de un cuerpo muerto…
Pelayo Orrazamendi conmocionado por el golpe
recogió al simio Francisco que al encontrarse en los brazos de su amo venia en
si. Con un gesto huraño y de poco interés por el hambre de los mozos, a voz en
grito llamo a su cabo.
Imitando con orden de mando
--Cabo. Traiga inmediatamente tres raciones, mejor solo
dos, para estas gentes.
El cabo las entrego con diligencia y el
brigada aun con el animal en los brazos tiro la comida a los pies del grupo de
mozos que había perseguido al mico, diciéndoles.
Imitando con orden de mando
--Más os valdría
ser honestos hijos de la patria que futuros presidiarios. Un patriota nunca
pasa hambre. ¡Mecaguendios¡
(Vuelve a sentarse, caerse, a la mesa de la
taberna) (Bebe lentamente y chasquea)
humo….
Se dirigió al tren con sus soldados, tras vigilar el
anden, hizo una señal al jefe de estación y este le dio salida al convoy, (pitido salida del
tren) disipándose poco a poco la humareda que se había concentrado
en la estación.
* *
*
(Bebe) Para dirigirme hacia mi
casa, me cale la boina con las dos manos, (lo hace)
di con mucho respeto las buenas tardes al jefe de estación -que remedio- me
miraba desde dentro de su camisa azul con botones negros. Entre los muchachos
del grupo reconocí de soslayo al hijo de un compañero que aun seguía en
Manthausenn. Poco después me entere de la muerte de su padre.
Aun bebo mi cobardía. (Bebe) y cae de bruces sobre la mesa. Suenan unos compases
de (A donde vas morena)
FIN
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